Un teleprónter es tan bueno como el guion que le pongas. Un texto mal preparado se importa mal, confunde al reconocimiento de voz y se cobra factura en el ensayo. La buena noticia: la preparación lleva unos minutos y resuelve la mayoría de los problemas por adelantado. Aquí tienes un método que funciona.
Empieza con el texto más limpio posible
Las exportaciones desde Word — y sobre todo desde PDF — arrastran lastre: números de página, encabezados, pies, marcas de agua, palabras partidas al final de la línea. Antes de importar el guion, revísalo y elimina ese lastre. Cuanto más limpia sea la entrada, menos sorpresas después. Con los PDF conviene comprobar que es texto real y no una imagen escaneada — un escaneo hay que convertirlo antes a texto.
Unifica el formato de papeles y réplicas
Tanto el reconocimiento como tu propia orientación dependen de la coherencia. Si el nombre de un personaje aparece una vez en mayúsculas, otra con dos puntos y otra en cursiva, tanto el software como las personas se pierden. Elige un formato para los nombres de personaje y mantenlo en todo el documento.
Separa las acotaciones de las réplicas
Notas de dirección, movimientos, entradas de luz — eso no es lo que el actor dice en voz alta, y el reconocimiento no debería intentar «engancharse» a ello. Distínguelas visualmente (paréntesis, cursiva, línea aparte) para que quede claro qué es hablado y qué es una nota.
Revisa la tildación y los nombres propios
Nombres de personaje inventados, palabras extranjeras y arcaísmos son justo donde más tropieza el reconocimiento. Repásalos, confirma la ortografía correcta y unifícala. Cuanto más se ajuste el texto a lo que se dice en escena, mejor se alinea la interpretación hablada.
Haz una importación de prueba
Antes de fiarte del guion definitivo, haz una importación en seco. Theatre Prompter importa el guion y te muestra enseguida cómo se ha dividido en réplicas y papeles. Los posibles errores — réplicas pegadas, notas mal clasificadas — los corriges con calma, no cinco minutos antes del ensayo.
En resumen
Preparar el guion no es una pérdida de tiempo, es una inversión que se devuelve en cada pase. Texto limpio, formato de papel uniforme, notas separadas y una revisión de nombres — esos cuatro pasos convierten el teleprónter en un ayudante fiable en lugar de una fuente de estrés. Y una vez que hayas probado la importación en seco, nada te sorprenderá en el estreno.
